21 de septiembre. Día internacional de la paz.

onu-peacePAZ PARA TODOS
El hombre ha conquistado el espacio y muchas enfermedades, pero el hombre no ha conquistado su propia mente. El caos ha aumentado exponencialmente. La paz es un estado intrínseco y natural. Paz es la grandeza del espíritu humano. No puedo crear paz si no la he saboreado. Tengo que ser un ejemplo de paz…

Tengo que vivir con la verdad y valores. Ahora vemos la familia rota. En donde hay falta de paz y amor, la mente no trabaja bien. El conflicto es masivo por todas partes. A veces, en tiempos caóticos, emerge la paz. Como un faro de paz, me vuelvo un ejemplo para las personas en el mundo.

En este mundo de inestabilidad económica y caos político, tengo que controlar mis pensamientos, emociones y actitudes y crear paz. Tengo que tener relaciones ricas con los demás. Tengo que respetarme a mí mismo para poder respetar a los demás. Tengo que tratarme a mí mismo en una forma pacífica. Si deseo cambiar, tengo que cambiarme a mí mismo. Cuando cambie, el mundo cambiará.

La mente humana crea de 15 a 30 pensamientos por minuto. Mientras mi mente está sobre activa, tengo que tener paz en la mente. Mi mente reacciona rápidamente, de manera que tengo que aprender a ser pacífico para tener un mundo de paz. Tengo que acopiar la energía de la mente. El ambiente ejerce un impacto tremendo en mi mente, pero si sé quién soy yo, tengo un sentimiento de auto-identidad. Cuando el viejo ‘yo’ de la arrogancia viene a mis emociones, me vuelvo sensible y obtengo un falso sentido de mí mismo. Mi ego gobierna el mundo ‘interior’ y causa intranquilidad. El ego es la semilla de la intranquilidad, la falta de paz. El ‘yo’ afectará la forma como percibo el mundo.

Cuando el ‘yo’ está dominando, otros no me valoran. Me siento inferior y deprimido. En espiritualidad, mientras más me falta auto respeto, más minimizado me veo y creo intranquilidad. La esencia natural y original de mi ser es paz. Debo darme cuenta de quién soy yo y calmar mi mente. Medito y soy capaz de dar paz. Como pacifista, sé quién soy yo.

Tengo que tener paz en mi corazón. Cuando siento amor, lo expreso. El primer deseo de un ser humano es amor. Ninguna relación es permanente, pero la relación con el divino es la única relación que es permanente. Solamente cuando estoy en paz conmigo mismo puedo experimentar una relación de calidad. Paz en mi conciencia es la vasija de la verdad. Si realizo una acción en contra de la verdad, mi mente se vuelve intranquila. Solamente cuando traigo paz a mi vida, es que me puedo convertir en un pacifista. Nelson Mandela y Mahatma Gandhi fueron símbolos de paz.

Soy responsable de cómo me siento. Cada día, lidio con personas difíciles, Puedo elegir reaccionar o no. De manera que, tengo que saber cómo quitar el poder apropiadamente. Otra causa de intranquilidad es la urgencia de culpar. Cada pensamiento que tengo es mi elección. Tengo que elegir no reaccionar y traer paz a mi vida. Tengo que valorar a cada uno.

La vida es comunicación. Lo que digo, mis expresiones faciales y mis vibraciones, tendrán una enorme influencia sobre mi comunicación con las personas. Si soy crítico con una cara sonriente, las personas no se me acercarán. Si mi conciencia es amorosa y pacífica, influyo en mi relación con las personas. Tengo que mantener en mi actitud el valor de los demás. Tengo que ver lo Bueno de las personas y enfocarme en lo que está mal en mi relación con ellos.

La humildad es la expresión de un pacifista. En la medida en que soy humilde, en esa medida seré amoroso y amado por los demás. Formación, turbulencia, normativa y actuación so las bases de las relaciones humanas. Mi estado de ánimo, mi educación, mi cultura y mi pasado pueden distorsionar el sentido. Para ser feliz en este mundo, tengo que permitir que las personas piensen diferente. Si deseo paz, tengo que dar paz. Tengo que soltar todo y perdonar.
**Adaptado de la charla de Charles Hogg sobre ‘Paz para Todos’ el 2/9/16 en MALASIA

Pensamientos diarios: @bk_colombia

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