Sabiduría de Dadi Janki – Estar en el Ahora

Estos días las personas sienten que no tienen suficiente tiempo. Esto causa mucho estrés e intranquilidad. La ‘multitarea’ con frecuencia lleva a una reducción en la concentración y a errores – que luego llevan más tiempo. Algunos se desaniman tanto por su lista de los ‘por hacer’ que posponen las cosas, esperando que será fácil hacerlo otro día – o innecesario si se deja sin hacer lo suficiente – y por tanto, la lista se agranda… Cuando el tiempo se siente así, todo parece un esfuerzo. Sin embargo, hay personas que hacen mucho pero no parecen estar ocupadas; son despreocupadas. ¿Cómo se las arreglan? El secreto yace en cuánto nos entendemos y nos valoramos a nosotros mismos y el tiempo. Esto nos capacita a enfocarnos en lo que es importante.

“La clave es estar en el presente y consciente de mi mismo como ser espiritual”

Como seres humanos estamos experimentando cambio constantemente – de ser un niño a un joven, a un adulto y a una persona mayor. Sin embargo, ‘yo’ el que experimenta el mundo y se expresa a través del cuerpo siempre cambiante, permanezco igual. La clave es estar en el presente y consciente de mí mismo como ser espiritual, habitando temporalmente el cuerpo que uso, observando y tomando parte en el gran drama de la vida. Interpreto mi papel con responsabilidad, pero también puedo separarme mentalmente de ese rol y observarme. Entonces el rol se vuelve más hermoso, más preciso y exacto, porque puedo entender mejor cómo interpretarlo objetivamente. Entro al tiempo – al drama de la vida –pero también puedo salirme hacia otra conciencia, sin tiempo, la de la eternidad. Esta práctica la experimentamos y desarrollamos por medio del silencio y la meditación.

A veces me preguntan, ¿De dónde sacas tu energía? Si uso mi tiempo, energía y dinero en formas benevolentes y útiles, experimento mucha felicidad y fuerza internamente y en mis relaciones. Podemos desperdiciar tanto tiempo y energía pensando inútilmente en el pasado – o creando expectativas de un futuro ideal. El ayer se fue y lo que hago en este momento es lo que determina el futuro que yo y otros desearían ver. Entonces lo que tengo que hacer es enfocar mi atención en el presente y en la calidad de mis pensamientos, palabras y acciones ahora.

Con un mejor entendimiento de mí mismo y del tiempo, soy capaz de recurrir a mi poder interior y al poder y energía del Único arriba y usar eso en una forma valiosa para ayudar a promover un cambio positivo en mi propia vida y en el mundo.

@DadiJanki

Pensamientos diarios

Dar es recibir

Sr. X el Grande

Por Aruna Lavda -Kuwait

Históricamente, a los gobernantes se les daba con frecuencia el título de ‘El Grande’. Alejandro Magno, el Emperador Romano Constantino el Grande o Catalina la Grande de Rusia son solo unos pocos ejemplos. Sin embargo, ¿qué fue excepcional en estos seres humanos que les calificó para recibir este título? En su mayor parte estos individuos gobernaron por un largo período de tiempo o, conquistaron grandes partes del mundo y a veces, no siempre, eran vistos como líderes amables y benevolentes.

En la era moderna no parece que estamos otorgando más estos títulos, por ejemplo, no decimos ‘Reina Isabel la Grande’ o ‘Bill Gates el Grande’.

¿Podría ser que estamos buscando un nuevo tipo de liderazgo o que nuestra medida de grandeza es muy diferente ahora?

En el mundo hoy día, llamamos a muchas personas como ‘grandes’ en todas las áreas de la vida. Alabamos a ‘grandes’ actores y cantantes, ‘grandes’ conferencistas y maestros y aplaudimos a grandes innovadores, científicos y escritores. A medida que nos habituamos al éxito en el mundo, las medidas de grandeza están cambiando su significado rápidamente. La grandeza ya no es más símbolo de tener poder jerárquico, especialmente en esta era tecnológica de comunicación instantánea, en la que la fama y el éxito están disponibles para muchos y en casi todas las áreas.

Estamos viviendo en un tiempo crucial en donde hay mucho desarrollo, innovación, éxito y sin embargo, eso no está acompañado de un sentimiento interno de satisfacción o contentamiento. Así que, aunque me puedan estar sucediendo grandes cosas, o estén sucediendo afuera, no siempre nos están haciendo sentir grandes como personas o como comunidad. Parece que siempre nos quedáramos cortos en algo – lo cual nos mantiene descontentos, buscando más y más. Y a medida que la comunidad global evoluciona espiritualmente, nos estamos dando cuenta de que la grandeza no se trata en lo absoluto de éxito externo.

La grandeza se trata de la maestría de nuestro mundo interno, del ser.

Vamos lentos pero seguros alejándonos de la era de ser ‘gobernados’ y nos dirigimos a una nueva era de ser ‘autogobernantes’.

La grandeza no está confinada a unos pocos elevados. Todos podemos ser grandes a nuestra manera.

Aquel que es calmado y pacífico es grande. Aquel que puede dar amor frente al odio, es grande. Aquel que tiene humildad cuando se le oponen con insultos y arrogancia, es grande.

Esto realmente cambia por completo el significado de grandeza. Debido a que grandeza no se trata de poder, estatura o de conquistar el mundo, sino de quiénes somos y cómo somos capaces de tener maestría sobre nosotros mismos frente al cambio.

Una buena parte de volverse grande es también volver grande a otros, contrario a la obsoleta creencia de que cuando me vuelva grande, es decir, soy yo solo quien se eleva a la cima del nombre, fama y adoración. Ser grande se trata de poner a los otros primero, llevando a otros arriba conmigo, siendo un líder y no sobre ser un intimidador o un jefe. Se trata de inspirar y construir una comunidad de personas grandes. Esto requiere de fortaleza y humildad.

Ser grande significa alejarse del egoísmo, poner a un lado lo que deseo en lo personal y ver las necesidades del todo para poder reparar al todo que es grande. La visión de una gran persona es amplia y de largo alcance. Va más allá de ver los micro detalles y en su lugar ve la imagen mayor. Significa ir más allá del juicio y la culpa y no disminuir a otros para poder aparecer mejor o más impresionante.

Ni tampoco la grandeza está confinada a unos pocos glorificados. Todos podemos ser grandes a nuestra manera. De hecho, estamos programados para este tipo de grandeza. Viene del corazón y del alma, más que de la cabeza y una vez que se logra, estaremos viviendo en un gran mundo nuevo de armonía y paz.

Ser grande en un mundo que actualmente no está muy lleno de grandeza o de grandes noticias no es fácil, pero es importante que perseveremos diariamente para alcanzar nuestro potencial más elevado. De hecho, este es el tiempo adecuado en el mundo cuando es más necesaria la grandeza interior. Nuestros líderes mundiales ya no son íconos a seguir. En lugar de eso necesitamos ver hacia adentro, para ver nuestra propia grandeza. Necesitamos mirar hacia adentro y encontrar el poder interno. Cuando todos nos volvamos faros y esparzamos nuestra luz, entonces co crearemos una comunidad, una civilización de grandeza.

Tomado de la  Revista Purity, dic 2017  Traducción: Belén Romero

Aruna Lavda -Kuwait

Aruna Lavda -Kuwait

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Compasión, la necesidad de nuestro tiempo

Las  noticias alrededor del mundo crean una imagen de aumento de violencia, miseria y sufrimiento. Más de 65 millones de personas han sido desplazadas forzosamente alrededor del mundo, debido a conflictos o persecución, lo cual es un número record. También hay alrededor de 10 millones de personas sin nación, a quienes se ha negado nacionalidad y derechos básicos. Además, en varias partes del mundo, gobiernos y grupos armados están abusando de los derechos humanos en una multitud de formas, mientras que las autoridades toman medidas agresivas contra las voces disidentes y el discurso de odio va en aumento.

Pero el sufrimiento causado por todas estas cosas no está generando la respuesta que uno esperaría. El constante fluir de informes de eventos infelices ha adormecido los sentidos de muchas personas, con el resultado de que lo que solía ser alarmante antes ahora es considerado rutina, mientras no lo afecte a uno o a los seres queridos directamente. Incluso cuando algo llama la atención de las personas y las hace preocuparse, eso es rápidamente hecho a un lado por sus prioridades más inmediatas e importantes.

Alguien enredado en sus propios deseos, responsabilidades, presiones y problemas, puede difícilmente pensar en otros. Este tipo de individualismo hacia aquellos en sufrimiento, tiene a ser tendencia global hacia políticas más agresivas y divisionistas, en las cuales ‘otros’ son culpados por los problemas y el miedo y el ‘chivo expiatorio’ son usados para ofrecer soluciones simplistas y falsas a asuntos complejos. De hecho, en un desenvolvimiento inquietante, los gobiernos están prometiendo ahora a su gente seguridad y prosperidad a cambio de una entrega de derechos y libertades. Tras la apatía, el egoísmo y la desconsideración cruel de otros, yace la ignorancia de los lazos espirituales que unen a las personas de este mundo para formar una familia humana.

Antes que nada somos seres espirituales, o almas, e hijos del Alma Suprema. Una persona nacida en pobre o en otra religión no es menos ser humano que uno. Todos tenemos esperanzas y aspiraciones similares y queremos vivir una vida pacífica y feliz. Pero olvidamos esta verdad básica y nos identificamos unos a otros con las etiquetas de género, nacionalidad, raza, etc. Esto alberga sentimientos de ‘nosotros’ y ‘ellos’ y evita que sintamos el dolor de otros y que les prestemos ayuda. Pero uno podría preguntar, ¿qué puede hacer un individuo por los millones de personas que están sufriendo?

Así como los lazos espirituales que nos conectan y unen son sutiles, el servicio que cada uno de nosotros puede entregar a nuestros hermanos y hermanas menos afortunados, es sutil. No tiene que ser asistencia material o legal, que dure poco. A veces, todo lo que podemos hacer, ricos o pobres, jóvenes o viejos, es tener buenos deseos y sentimientos compasivos por ellos. Pensamientos y sentimientos crean vibraciones, los cuales desarrollan el ambiente correspondiente.

Cuando un estable número de personas tienen cierto tipo de pensamientos, el poder de sus vibraciones comienza a influir el pensamiento de otros y por tanto, iniciar el cambio. Para alguien que está sufriendo, el solo saber que alguien conoce su padecimiento y se preocupa por es un gran consuelo. Es una forma sutil pero muy poderosa de servir a otros. No cuesta nada, e incluso los que están enfermos o impedidos pueden hacerlo porque no requiere de esfuerzo físico.

Todo lo que se necesita es un corazón preocupado y el deseo de ayudar a otros seres humanos. Es el deber de todos nosotros, afortunados de no haber experimentado las aflicciones sufridas por una gran parte de la humanidad, el hacer todo lo que podamos para reducir el dolor y el sufrimiento del mundo. Si solo nos contentamos con ser felices y nos empeñamos en ignorar lo que otros están pasando, estaríamos fallando en nuestro deber como miembros de la familia global.

Tomado de la  Revista Purity, dic 2017

Traducción: Belén Romero


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Aspirar por el Estado Más Allá de la Felicidad

por B K Brijmohan The Times of India. Mayo, 19 2017.

La felicidad se considera cada vez más la medida apropiada del progreso humano y la meta de las políticas públicas. Por consiguiente, muchos gobiernos están comenzando a reconocer que, el bienestar de las personas y no solo el crecimiento económico, debería ser el centro de sus esfuerzos.
Casi todo lo que hacemos en la vida es motivado por el deseo de ser feliz. Sin embargo, para la mayoría de las personas, la experiencia de felicidad es temporal. Esto se debe a que su alegría es basada en factores externos que pueden no estar bajo su control. El Bhagavad Gita dice que la Felicidad derivada de los sentidos y objetos a la final lleva al pesar. Puesto que las fuentes de tal felicidad, sean objetos, sentidos, otras personas o circunstancias, son impermanentes, la alegría que proporcionan no es duradera. Hay un estado más allá de la Felicidad en el cual uno no siente ninguna necesidad de placer. Aquel que ha alcanzado ese estado dichoso, ni se perturba con el pesar, ni ansía la felicidad. Esa persona simplemente está en dicha, dice el Gita.
Este estado es alcanzado obteniendo control complete sobre las propias emociones y el intelecto y meditando sobre el Supremo. La paz en la mente obtenida de esta manera es prerrequisito para la felicidad duradera.
Para lograr serenidad mental, e Gita aconseja renunciar al fruto de toda acción, del éxito o fracaso de nuestro andar y de permanecer desapegado mientras se vive en este mundo.
El conocimiento espiritual del alma, alma Suprema y de la ley del karma, ayuda a que uno mantenga la ecuanimidad en la pérdida y la ganancia, el éxito y el fracaso.
Cuando nos damos cuenta de que somos almas inmortales interpretando nuestros papeles en este mundo, y de que creamos nuestro destino con nuestras acciones, dejamos de vernos como víctimas de las circunstancias y entendemos que nuestro presente es el resultado de nuestro pasado, y podemos construir un mejor futuro para nosotros. Nuestras experiencias son la consecuencia de las acciones en la vida presente y las pasadas, las cuales están todas registradas en el alma y lo cual determina la calidad de nuestro futuro.
Cuando asumimos la responsabilidad de nuestras experiencias, la adversidad no nos causa ya más pesar, ya que reconocemos que es el fruto de nuestras acciones pasadas y nos sentimos felices de que nuestra carga kármica se está aligerando. Similarmente, no perdemos la cabeza por la Buena fortuna. En lugar de eso nos motiva a seguir haciendo el bien, ya que esa es la forma más segura de asegurar un futuro feliz para uno mismo. Este tipo de estabilidad mental lo ayuda a uno a volverse un observador desapegado en la vida.
Ser desapegado significa no ser mentalmente afectado por nada y observar los eventos como escenas pasajeras en el drama de la vida. Esto nos permite ver las cosas como son y tomar las decisiones apropiadas. Pero cuando nos involucramos, comenzamos a preguntarnos por qué las cosas son como son y por qué las personas se comportan de la forma en que lo hacen. Esto puede llevar a la insatisfacción, la frustración y la rabia, lo cual puede llevarnos a actuar en formas que traen pesar.
Cuando uno vive con la conciencia constante de ser un alma — hijo del Alma Suprema — uno deja el ciclo del placer y el dolor y alcanza y estado de dicha que es independiente de cualquier experiencia sensorial.
La dicha es el estado original de la naturaleza del ala, la cual es descrito como ‘sat, chit, anand swaroop’, o personificación de la verdad, conciencia y dicha. Hay yoguis que experimentan dicha suprasensorial, una experiencia espiritual que no requiere de ningún recurso físico o material.

(El escritor es el vocero jefe de la Organización Brahma Kumaris Organización)

Cooperación como parte del estilo de vida

Cooperación como parte del estilo de vida

Sí, a veces ayudas a tu vecino a arreglar algo en su casa.

Sí, eres extra solidario con una catástrofe en alguna parte de tu país.

Sí, compartes temas interesantes e importantes en tu red social…

Sin embargo… En un planeta que ya está alcanzando los 8 mil millones, cooperación constante en sus diversas formas es la única solución sostenible a largo plazo para que tengamos una experiencia positiva como especie.

El espíritu de la cooperación va más allá de realizar actos cooperadores; es parte de ser humano y en la medida que sea fomentado, hará la vida de millones más fácil y la vida de otros millones más enriquecida por la grandeza de poder cooperar con otros.

Desde una perspectiva espiritual, la cooperación es un poder que el ser humano experimenta después de comprenderse a sí mismo y a los demás, aceptando lo que existe y entendiendo que al compartir especialidades y recursos podemos convertir este mundo en el paraíso que potencialmente puede volverse.

Trabajo en equipo, sintonizando y sincronizando…

¿Sabes estos gimnastas de los olímpicos, que bailan en equipo en la piscina y que hacen a todos maravillarse? ¿Nunca quisiste que tu equipo fuera algo parecido?

No, no estoy queriendo sugerir que hagas a tu equipo bailar en el lago cerca de tu trabajo, pero ¿cómo sería si el equipo del cual haces parte realmente arrojara un resultado y se desempeñara de tal manera que el resultado también hiciera que otros se maravillaran?

Para que esto suceda, el equipo tiene que trabajar en dos áreas básicas del trabajo en equipo.

Primero, tienen que sintonizarse, es decir, comprender el objetivo y alinearse con él. Además de ello, la comunicación interna debe ser precisa, como una estación de radio bien sintonizada, evitando errores y malas interpretaciones.

Segundo, deben sincronizarse. Eso requiere un líder que ayude a cada uno a desarrollar sus talentos de forma precisa, dando lo mejor de sí mismo al equipo en pro del objetivo que se está trabajando.

Pero, ¿cómo hacerlo?

  1. Definir un líder claro quien asuma la responsabilidad del equipo.
  2. El líder debe ayudar a los demás a comprender el objetivo y alinearse con él, o sea, comparar sus objetivos personales con el organizacional y aceptar trabajar en el último.
  3. Algunos miembros del equipo deben trabajar con relación a la comunicación tanto interna como externa, refinándola y ayudando a que sea más efectiva y significativa.
  4. Por último, el equipo debe estar constantemente reuniéndose para conversar sobre qué está sucediendo y aprendiendo de las experiencias que surgen, generando cambios constantes.

    Autoliderazgo, la clave para el éxito verdadero: https://youtu.be/RW0cgs7JAOs

El yoga meditativo y su efecto en la vida diaria

Por Marcelo Bulk

Yoga y sus beneficios son claros, sin embargo esta palabra ha sido asociada siempre a ejercicios físicos.

Hay también lo que podríamos llamar el yoga meditativo, donde los ejercicios no son físicos, sino mentales o espirituales. Este es el caso del raja yoga, impartido por Brahma Kumaris.

Igual que un hatha yogi es capaz de controlar su cuerpo y manejarlo como lo necesite, la misma opción provee el raja yoga, pero con relación a la mente y el intelecto.

La mente es la parte del ser que piensa y siente, manifestando internamente el estado presente del ser. El intelecto, por otro lado, es la parte que está consciente y toma las decisiones. El baile entre los dos constituye la vida del ser que siente, piensa, toma decisiones y está consciente.

Con el yoga meditativo, se puede calmar la mente o controlar los pensamientos y sentimientos que ahí surgen. Igualmente, se puede cambiar la consciencia a partir de un conocimiento y experiencia distintos; eso afecta la toma de decisiones y consecuentemente la vida de la persona.

Además, el yoga meditativo genera una sensación constante de paz y felicidad, aumenta la capacidad de la persona en varios aspectos y provee un nuevo sentido en la vida. La vida de un yogui es considerada una vida sin expectativas y con todos los logros, como resultado de un constante enfoque.

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Hola, soy Marcelo Bulk. En este blog, quiero compartir mi existencia, como un proceso de autoliderazgo y ayudarte a que también seas el líder que sé que eres, con toda la creatividad y espiritualidad. Soy consultor, coach y autor. If you wish, go to my blog in English, lookingformorethanjob.blogspot.com


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